Pedro de Vera Rodríguez

Querida amiga Daniela.

Intentaré contestar con total sinceridad a las preguntas que me haces. Soy el primer interesado en saber qué ocurre en mi persona, por qué hago las cosas, qué me motiva, mis miedos, etc.

Durante 38 años

he trabajado en el sector de la enseñanza, como maestro, y he tenido la suerte de trabajar con todos los sectores sociales y/o productivos (infancia, adolescencia, juventud, generaciones mayores, agricultures, ganaderos, ..). Especialmente en los últimos veinte años trabajé con grupos de mujeres en temas como: Igualdad de Oportunidades, Desarrollo Personal, Inteligencia Emocional e Inteligencia Práctica (Hacer frente a los problemas que se nos presentan en la vida cotidiana).

No era la enseñanza la profesión que yo hubiese elegido. Yo quería dedicarme o especializarme en Náutica (trabar en el mar, navegar, viajar, ..) pero por circunstancias económicas (mi familia era muy humilde) tuve que encaminar mis estudios hacia la enseñanza y no me arrepiento, „he sido feliz“.

Durante muchos años me he implicado muchísimo en mejorar las condiciones de los colegios y mejorar las condiciones educativas del alumnado. Muchos años salía de mi casa y parecía que iba para guerra, siempre en actitud de combate frente a las administraciones educativas, cuyos programas de formación estaban alejados de los verdaderos intereses del alumnado.

Ninguna materia educativa tenía objetivos relacionados con la felicidad, con el sentirse bien consigo mismo. Esta ha sido mi lucha, especialmente en los últimos 20 años de trabajo con gente adulta: Ser feliz para aprender o aprender porque me siento feliz. (Es una larga historia.)

Afortunadamente en el 2011 me pude jubilar. Me sentía con muchas presiones administrativas, me sentía cansado, deseaba hacer cosas para mi vida, sentirse bien, aprender cosas que no había podido aprender en el transcurso de mi vida.

Mis metas ..

Hace unas treinta años la gente se retiraba del trabajo y parecía como si se les acabara la vida, (estoy hablando de mi tierra), faltaban instituciones sociales, bueno, mejoras sociales, económicas, culturales. Que la gente supiera que podía hacer muchas cosas buenas por y para su vida, pero no había nada y mucha gente se sentaba en los parques a hablar del pasado, poco menos que esperar a la muerte.

Afortunadamente hoy esas condiciones de vida han cambiado y las personas mayores tienen sus asociaciones, realizan actividades, activan su memoria y su estado físico, psíquico, anímico.

Respecto a mi, cuando me di cuenta que ya no tenía que trabajar, me dio una gran alegría. ¡Todo el tiempo es mío! Mi hijo tiene autonomía personal, mi mujer también y mi madre, a pesar de su edad, está llena de vida y reparte amor a hijos, biznietos y tiene tiempo para ella.

A los siete días jubilación empecé a tocar la guitarra. Mi hijo me dio las primeras clases. Esto sirvió también para estrechar nuestros lazos de padre e hijo y profundizar en las relaciones humanos. Nos hicimos cómplices en cantidades de aspectos.

Mi mejores experiencias ..

Compartir experiencias con mi hijo, escucharnos y empatizar. A esta felicidad le añado la de tomar las riendas de mi vida y empezar a responderme a una serie de preguntas: ¿Cómo me siento? ¿qué deseo hacer? Ahí empiezo a tomar decisiones y a seleccionar las cosas que le vienen bien a mi vida. Valores sumamente importantes en mi vida son: tener autonomía personal, sentir paz interior y en consecuencia ser libre, sentirlo, tomar mis propias decisiones. No puedo resolver las expectativas de felicidad de los demás (madre, esposa, hijo, ..) sólo puedo solucionar mis propias expectativas.

Hice una selección de países donde yo pudiera vivir con el dinero de mi pensión y que me aportaran cosas relacionadas con mis metas: practicar senderismo, tocar la guitarra, encontrarme conmigo mismo, encontrarme con gente del mundo, fomentar el encuentro inter-generacional, sentir paz, alegría, libertad, .. Así que después de investigar una serie de países, por descarte de unos me tocó venirme a vivir a la ciudad de Arequipa, Peru. En 19 meses no he dejado de sonreírle a la vida y ésta me ha devuelto su sonrisa.

Por supuesto, antes de venirme, reuní a familia y amigos y les conté mi proyecto. Creo que la mayoría me animaron. Abrazos, fiestas, despedidas.

Me siento en paz

conmigo mismo y con los demás. Me perdoné los posibles errores del pasado y he perdonado a los que me pudieron hacer daño. Creo que es la mayor y mejor decisión que he tomado en mi vida, aparte de aprender decir NO.

Tengo miedo de ..

Lo único que me daría miedo creo que sería perder mi autonomía personal, mi independencia, que no pudiere valerme por mí mismo, depender de otros. Cuando y no pueda caminar ni limpiarme el culo creo que la vida tendría escaso para mi. De todas formas no pienso mucho en ello. Cuando me llegue la hora ya veré lo que hago, si me queda conciencia.

Para escribir mis libros me inspira ..

Al caminar solo por la vida voy abierto a lo que surja, me hace más tolerante conmigo mismo y con los demás. Nadie me ha llamado a estas tierras, por tanto tengo que ser tolerante. Me inspira la soledad, el silencio, los paisajes de gran fuerza energética y telúrica, la autenticidad de la gente, el ir tomando mis decisiones cada día, la humildad y el entendimiento entre la gente (jóvenes, menos jóvenes adultos, generaciones mayores). El encuentro con Daniela, con Jessica, con la otra Jessica, con Tita, con José Luis, con los viajeros del mundo – todo ello me inspira. ¡Hay que tener amigos hasta en el infierno¡

De mi vida anterior

no extraño nada. Soy presente. La vida son momentos. Estos son los que me tocan vivir.

Mi casa está ..

No tengo apego a familia ni a amigos. Los medios, hoy, ayudan a mantenerte en contacto e incluso brindar y celebrar desde dos puntos diferentes en el planeta, por tanto mi casa está en cualquier lugar de este mundo en el que me sienta bien, en paz y en consecuencia, libre.

Europa y Latinoámerica

Las diferencias son culturales, sociales y económicas. La familia, la escuela, la calle , los medios, la iglesia, .. nos han ido moldeando. Somos lo que hemos mamado de todo esto. El comprenderlo ayuda a liberarte. Me gusta vivir sin fronteras, mejorar las relaciones de amistad entre pueblos, mi mejor amigo pude ser de aquí, de Laponia, de la Patagonia, de Alemania, no lo sé. Da igual su origen. De momento sólo pudo decirte, querida amiga, que ha sido lindo conocerte. Que ojalá nos podamos encontrar, nuevamente en el camino de la vida y compartir valores como la afectividad, la alegría, la solidaridad, la tolerancia, la libertad, … y el buen rollo en general.